Viñas

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Viña Concha y Toro

domingo, 18 de mayo de 2014

DISEÑO Y APLICACIÓN DE UNA UEDC




PROBLEMA             
                        Realizaré mi trabajo con el curso de Inglés I, para desarrollar un análisis del problema que resulta de la predisposición con que llegan los estudiantes a la asignatura de inglés en el primer semestre de sus estudios. Propondré algunos cambios a la forma tradicional de realizar las clases y las evaluaciones, y demostraré cómo estos cambios que vienen  desde la profesora pueden revertir estas ideas y bajas expectativas que los alumnos expresan. Mi idea es que puedan utilizar lo aprendido en situaciones ficticias que se asemejen situaciones reales donde es posible utilizar los conocimientos logrados.
                        He elegido la unidad 1 de la asignatura pues es la más desafiante en términos de convencer al alumno de la importancia de su compromiso con aprender. Ha sido diseñada por un experto Británico, Andrew Sheenan, quien participa como consultor externo en nuestra institución, capacitando a los profesores de Inglés en las tendencias europeas de enseñanza de idiomas extranjeros. Este especialista conoce a los estudiantes, a los profesores y el sistema educativo en Chile, por lo tanto su trabajo es pertinente a la realidad nuestra. Es más, el programa está diseñado de acuerdo al marco europeo, lo que permite medir la institucionalización del conocimiento (D’Amore ,2002), a través de las pruebas internacionales que utilizan en dicho continente.
                        Como se puede apreciar en el descriptor de la primera unidad seleccionada, ver anexo 1, el iniciar las actividades llamando a reconocer la presencia de elementos familiares del idioma en la vida diaria de los estudiantes reduce los obstáculos epistemológicos que el mismo autor antes mencionado explica como elementos que irían en contra de la obtención del aprendizaje por parte del alumno. Podríamos decir, entonces, que el primer interés cognitivo de la asignatura en sus inicios es permitir que el alumno haga conexiones con conocimientos previos del idioma, esencialmente para bajar la tensión con que llegan desde sus experiencias anteriores.
DIAGNÓSTICO
                        La primera clase con el curso la profesora pide a los alumnos que escriban en una hoja en blanco cinco  palabras que asocien a la asignatura de inglés. No necesitan escribir su nombre, pero si quieren hacerlo está bien. Luego de unos minutos, se recogen los papeles y la profesora escribe en la pizarra un símbolo “+” debajo del cual anotará las asociaciones positivas de los alumnos con la asignatura, y bajo el símbolo “-” anotará aquellas negativas. Un alumno es elegido para leerlas, otro para ir anotando un “√” bajo cada símbolo de acuerdo a lo que su compañero va leyendo. Una vez terminada esta etapa, se cuentan las percepciones positivas y las negativas, momento en el cual el profesor solicita algunos testimonios de los estudiantes para avalar dichos resultados. Infelizmente, la mayor parte de las experiencias de los alumnos son negativas, por lo que las asociaciones bajo el símbolo “-” son más numerosas, y para qué decir los relatos. Un alumno dice “La profesora de inglés entraba a la sala y decía ‘Hagan lo que quieran’, y nosotros conversábamos”. Otro agrega: “Lo único que hacíamos en inglés era cantar karaoke”. Otros relatos dan cuenta de burlas y malos tratos que prefiero no detallar.
                                   Entonces, con los resultados obtenidos, es obvio que los estudiantes tengan la sensación de que nunca van a aprender inglés. Hay esfuerzos aislados de profesores por promover y estimular el aprendizaje del idioma, pero que no alcanzan a cambiar estas predisposiciones de nuestros estudiantes.
                Los profesores tienen la misión de ser creativos en la sala de clases y motivar al estudiante
mediante la enseñanza para así obtener aprendizajes significativos. Para lograr esto, los profesores se esfuerzan en la preparación y selección de distintos recursos didácticos, los cuales son parte fundamental para conseguir la innovación en educación. (Larenas, C. y otros, 2013, p.2)

PROPUESTA
  1. Los alumnos desarrollarán un portafolio
                        En primer lugar, es bueno que el estudiante sea artífice de su aprendizaje, consciente de la importancia de su propio compromiso en este proceso de adquisición significativa de conocimientos y competencias. Mientras más temprano se inicie este proyecto en su vida estudiantil, mejores resultados darán sus esfuerzos por tener éxito. Tendrá un registro de procedimientos llevados a cabo en momentos anteriores, y podrá valorar si ellos lo ayudaron a triunfar en su cometido o –en caso de no haber llegado a buen puerto con dichas prácticas- podrá asumir, como dice Bazán (2003), “el error como un elemento propio de los aprendizajes en construcción” ( p.3). Poder llegar a desarrollar la metacognición en los estudiantes cambiará para siempre su visión de todo elemento que vaya en pos de su aprendizaje significativo. Farías y Martínez (2010) agregan al respecto : “El aprendizaje basado en portafolios reconoce los siguientes aspectos: el valor y el significado de los aprendizajes anteriores y las experiencias obtenidas; la habilidad de quien aprende, de hacerlo con libertad y autonomía; la reflexión como punto central del proceso de aprendizaje y la necesidad de establecer conexiones significativas entre la experiencia, la oportunidad de aprendizaje y los diferentes roles que puede asumir quien aprende”  (p.145).
En este caso, mis estudiantes crearán un blog con sus trabajos, tareas, proyectos y reflexiones. De ese modo, podrán acceder a él desde cualquier equipo y lugar en que se encuentren y estarán en condiciones de compartirlo si así lo desean.

2. Desarrollar actividades evaluativas grupales, usando TICs, en torno a proyectos.
                        El sistema educativo tradicional, probablemente por el alto número de estudiantes que cada curso tiene, se limita a evaluar con pruebas escritas que lo único que miden es la capacidad del alumno  de fotocopiar  mentalmente información desde un texto a un papel, que en ningún caso pode en práctica la capacidad del estudiante de utilizar dichos conocimientos en contextos reales. Mi idea es que vayan construyendo clase a clase conversaciones con lo aprendido en cada sesión. Mi intención es hacerlos más independientes, que busquen en Google, que realicen ejercicios, que se ayuden entre ellos. Nada de teorías, todo en grupos que arman la primera clase. De cada cosa aprendida en clases deben ir armando una conversación hilada y conectada con el mundo del trabajo, cuyo registro va ingresado a una página de Google Drive creada por el líder del proyecto X y compartida con sus compañeros de equipo. La profesora interviene en las “conversaciones” pues los alumnos le crean acceso, desde donde ella puede ayudar y corregir. En el caso de las unidades 1 y 2, se trata de presentarse, intercambiar información personal, email, etc. Una vez terminadas las dos unidades, crean una “fotonovela” en que ellos se fotografían realizando las supuestas actividades de trabajo, agregando nubes con el texto que fueron construyendo las 3 primeras semanas de clases. Esto se presenta ante el curso, que entiende lo que pasa en la historia pues ellos mismos trabajaron esos contenidos de manera semejante. Esto es un ”plus”, pues es estimulante poder comprender lo que pasa en una historieta que está en inglés.  Luego se decide su nota desde 3 diferentes puntos de vista. El primero es el cumplimiento de la pauta publicada en el portal de la asignatura, donde ellos tuvieron acceso a verla y revisar que su trabajo cumpliese con ella, que puede verse como ANEXO 2. Segundo, el historial del documento de Google Drive permite ver qué aportó cada alumno al trabajo, con qué frecuencia participó, cuál fue la calidad del trabajo que realizó. La tercera nota la ponen ellos mismos, una autoevaluación, indicando por qué creen que esa nota es adecuada. El promedio de estas tres notas es lo que corresponde a la nota de 20% que aparece como primera evaluación en el ANEXO 3.
MARCO CONCEPTUAL
                        Si tomamos el triángulo de Chevallard (Cardelli, 2004, p. 51) para ver la acción de qué sujeto está priorizado, debería decir que está bastante equilibrado, pues ni el saber ni el alumno ni el maestro está favorecido. Si se me obliga a elegir, diría que el profesor y el estudiante tienen prioridad, puesto que en este nivel inicial se privilegia el “ganar” el interés del alumno por saber, hacer perder el miedo a la asignatura que traen desde la Enseñanza Media, y  crear agrado por la misma. Sin embargo, el saber no queda de lado, pues desde un comienzo se relacionan los contenidos con el mundo del trabajo, donde el saber es esencial.
                        Hay una concepción constructivista del aprendizaje pues intenta buscar conexiones con conocimientos previos, y luego “…el aprendizaje puede evaluarse a partir de modificaciones que se producen en las redes de constructos personales del individuo.”, (Astorga y Bazán, 2013,p.4). Este enfoque constructivista permite que un porcentaje de la evaluación es construida a lo largo del semestre, cada estudiante a su ritmo y estilo, creando su portafolio donde –entre otras cosas- existe una bitácora personal de su proceso. En su rol activo, el aprendiz va construyendo su aprendizaje más allá de la sala de clases, pues su milieu, D’Amore (2002), contribuirá en este proceso. Quisiera agregar que en este nivel de inglés, los profesores debemos modificar algunos esquemas cognoscitivos de malos aprendizajes previos, que es mucho más difícil que partir desde cero. Entonces, el estudiante es “…protagonista de su propio proceso de aprendizaje.”
Mi enfoque es también democrático, porque una de las notas que determina la final es dada por  cada alumno de acuerdo a cómo éste valora su desempeño durante la ejecución del proyecto, entonces pone en práctica la  heteroevaluación, que para los  tradicionalistas debe ser algo así como un terremoto. También cumple funciones sociales, como transformar a los alumnos en futuros líderes y actores sociales (Astorga y otros, 2013,p.5), pues deben participar activamente en el trabajo. “De este modo, la comprensión del proceso de enseñanza-aprendizaje desde esta perspectiva obliga a ampliar la mirada desde el profesor, el alumno, las características y las relaciones entre ambos” (Astorga y otros, 2013, p.20)
                        Creo que en la medida que una actividad evaluativa se deje acompañar por sensaciones de agrado y amabilidad, el aprendizaje y la evaluación pasarán a ser significativos.  Eso transforma nuestra evaluación en un instrumento Emic, pues valoramos el proceso, y el resultado del mismo, además de reflexionar más tarde en el portafolio sobre lo realizado y su significado, puede haber subjetividad en la interpretación de respuestas, lo que se puede conversar. Es lo opuesto a los instrumentos Etic donde todo es objetivo, sólo una respuesta correcta, indiscutibles, propio de las evaluaciones tradicionales (Astorga y otros, 2013). El anexo 4 muestra una página de este trabajo, donde se ven los alumnos actuando de manera alegre y distendida.
RESULTADOS CONSEGUIDOS
                        En primer lugar, he conseguido mayor compromiso por parte de los estudiantes con su proceso de aprendizaje. Esto se ve reflejado especialmente en la mejora en la asistencia a clases. Nunca me ocurrió que consistentemente los cursos tuviesen 100% de asistencia, particularmente en los cursos vespertinos, donde los estudiantes cansados de su trabajo, muchos optan por no asistir a clases. El segundo lugar, hemos logrado alejar el stress al momento de evaluar. No es raro ver a alumnos sufrir previo a una prueba o interrogación. Por el contrario, ahora llegan alegres, dispuestos a pasarlo bien cuando hay proyectos que preparar y presentar. Opech (2009) dice: “El buen clima emocional en el aula permite la construcción de espacios de respeto por el trabajo individual y colectivo, la concentración en la tarea y las relaciones de colaboración” (p.17). En tercer lugar, están entendiendo qué es lo que “aprender” realmente es. Para iluminar esto, voy a compartir una reflexión de un estudiante en su portafolio:
Al comienzo de año vi la malla curricular, y cuando vi que estaba inglés, me compliqué un poco. Pensé que iba a ser lo mismo que en los años anteriores, aparte, como había dejado de estudiar hace dos años, estaba un poco atrasado en ciertos temas y en la pronunciación. La primera clase me di cuenta que no sería así, pero igual estuve confundido, porque me preguntaba."¿Qué quiere la profe?"... y nadie sabía nada. Cuando conformamos el grupo y empezamos a averiguar de qué se trataba, fue grato saber que era entretenido, aprendías con tus compañeros, y aplicabas las lecciones que la profe pasaba en clases. Empezamos a hacer el trabajo y lo pasamos muy bien, trabajamos demasiado bien, y aprendimos otras facetas de cada uno de nosotros. Me encantó la forma de  aplicar, y creo que podría aplicarse en otros ramos, así se aplicaríamos la materia más íntegramente” (sic) (Alumno X)
                        Este testimonio refleja el inicio de aquella metacognición que mencioné al inicio de este trabajo, el que debiese ser el “broche de oro” para decantar la conciencia o revelación del conocimiento frente a los ojos del alumno. Saber que está aprendiendo constituye un estímulo para avanzar en su proceso.
MEJORAS
                        En cuanto a mejoras a realizar, quisiera en primer lugar expresar que me falta encontrar una forma de responder a aquellos alumnos a quienes no les gusta esta forma de trabajo, pues consideran que la forma tradicional les “conviene” más. Si bien es cierto, sólo un alumno- de un universo de cerca de doscientos estudiantes- expresó disgusto con la actividad, debiéramos los profesores responder con algo alternativo. Al alumno no le gustó tener que compartir con otros, ponerse  de acuerdo, y menos aún ir cambiando el trabajo a medida que se iban agregando otras ideas. Por increíble que parezca, hay estudiantes que parecen sentirse favorecidos por los sistemas antiguos, y su mentalidad conservadora no le permite adaptarse a las innovaciones. Claramente, no tiene las competencias para trabajar en grupo. No creo que volver al sistema tradicional sea la solución, pero he estado pensando mucho en cómo actuar en este caso en particular. Esta sensación incómoda debe ser algo así como lo que Latorre (2009) describe aquí: “La consideración del profesor como actor racional-individual-situado supone aceptar la existencia de espacios de incertidumbre, en los que a pesar de los condicionamientos a los que está sometido, el actor posee márgenes de libertad para decidir cómo actuar” (p.195). Es difícil es conseguir que los profesores salgamos del área protegida de las certezas, para tomar todos los riesgos que implica caminar por el paradigma de la incertidumbre (Tobón, 2008).
                        También necesito implementar una manera de monitorear la periodicidad en la participación de los alumnos en el documento de Google Drive, de manera que          el trabajo y el aprendizaje se realice de manera constructiva    . Quizás crear una lista de asistencia del grupo, en que el alumno que ingrese al documento haga un check (“√”) frente a su nombre, cuya veracidad  es cien por ciento posible de corroborar al revisar el historial del trabajo. Esto podría formar parte de la nota que da la profesora.  
CONCLUSIONES
                        Esta forma de trabajar es constructivista, pues no sólo evalúa el resultado sino que también los procesos (Astorga y otros, 2013), además de estimular la reflexión en torno al trabajo desempeñado. Es una tarea que no se contenta con que el alumno reproduzca un contenido, que probablemente olvidará en unos días, sino que lo utilice en un contexto significativo. En una evaluación auténtica,  el alumno ejecuta acciones semejantes a la vida real. La propuesta contiene autoevaluación, lo que le da mayor significado al acto educativo. Hay retroalimentación, puesto que la profesora interviene el documento donde están trabajando, ya sea para sugerir ideas o advertir errores. La reflexión que deben realizar en su blog/portafolio les permite hacerse conscientes de su proceso de aprendizaje, que le permitirá repetir prácticas exitosas y enmendar aquellas equivocadas. Los estudiantes conocen la pauta de cotejo con que será evaluado su trabajo. El trabajo en grupos y con tecnologías constituye un plus pues las innovaciones indican que ellos son condición para atender las inteligencias múltiples. Siempre me marcó un lema que tenían los colegios de los Estados Unidos: “Ningún estudiante se queda atrás”, y creo que este tipo de actividades fomentan aquello. Incluir competencias no utilizadas anteriormente, que valoran lo emocional, lo cultural y las relaciones humanas incorporan enfoques holísticos en que otras competencias y talentos entran a jugar un rol central en la tarea de educar (OCDE, 2009).
           



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